La vuelta de la Empanada

junio 26, 2006

Señores: he vuelto. Había abandonado el blog, así como el chat, la navegadita diaria de hora y media por los panablogs, el preguntar por 50 cosas que uno no necesita diariamente en MercadoLibre, y todas las demás tonterías que uno hace pa justificar el gasto en ABA por lo full trabajo que tuve. Gracias a Dios, todo bien y aquí estoy de nuevo.

Y es que estuve de afán, como diría mi amiga Márgara. Les cuento que mi primo Siso arregló el motor de VDC (no es porque sea mi primo, pero es tremendo mecánico t.s.u. especialista en motores) y quedó como nuevo. Por supuesto, el R11 se puso celoso y comenzó a pedir, y entre desventuras varias dejé botada la intención de la dieta mediterránea tropical por la callejera, de nuevo.

La Fernandera

He aquí entonces que voy por la Av. 9B, viniendo de 5 de Julio (calle 77) hacia Falcón con mi esposa y mi suegra, y a todos nos picó el hambre; consideré prudente detenerme frente a un puestico muy concurrido, donde nunca había llegado porque siempre estaba repleto (una señal inequívoca de buena relación precio/calidad), de donde manaba un aroma exquisito de masa de maíz frita en abundante aceite. Casualidad que ese día no había tanta concurrencia, y dada mi condición de agorafóbico no tenía otro remedio de aprovechar la oportunidad para comprobar si aquel aroma de masa crujiente, tostada y llena de fibra era real.

Mis dudas quedaron atrás, cuando comprobé no solo la variedad de guisos, sino también la calidad de las empanadas que venden en La Fernandera: carne molida, mechada guisada, pollo, mojito (pescado), cangreja, calamar, camarón, lomo negro (otro día les cuento qué es), chuleta ahumada, jamón y queso, pabellón (con barandas y todo), y la sencilla de queso en presentaciones de unos 15 a 18cm, y con precios diversos entre Bs. 800 hasta 2000. De la masa puedo decir que es de maiz de verdad, quizás con cierta cantidad de harina precocida para darle elasticidad, pero vienen full fibra.

Algo que me agradó mucho de Empanadas La Fernandera es que los guisos son 100% artesanales; pueden cambiar incluso a diario, de la mañana a la tarde según la sazón del día, manteniendo siempre su buena sazón y certificando que son realmente frescos. Una cosa muy especial: el sabor del aliño con mucho achote (onoto), ajies misteriosos (ajies dulces), cilantro y cebolla en rama (cebollín, ciboullete).

Terminé esa tarde con un par de empanadas y una cocacola, viendo caer la tarde en una ciudad calcinada por el sol, llena de lemna en sus orillas, amada por su gente y que ya no le caben los automóviles. ¡Cómo adoro a Maracaibo, ciudad de Lago, China y Puente!.