Diabluras

mayo 17, 2007

El adjetivo endiablado tiene en la cocina una interesante connotación, pues cualquier cosa muy condimentada se puede llamar de esta manera. En general, aquí en Venezuela es sinónimo de un producto específico, que ha marcado la denominación genérica de los jamones enlatados endiablados: Diablitos Underwood.

La marca Diablitos Underwood solamente sobrevive en Estados Unidos y Venezuela, pero el jamón endiablado como tal es un producto ampliamente conocido alrededor del mundo. El Diablito como es llamado popularmente, llegó al país hace más de 100 años, y desde 1961 se produce en una planta en Cagua. No se como era hace un siglo, pero desde que tengo uso de razón hay dos presentaciones: lata pequeña (dosis unipersonal) y lata grande (para compartir), envueltas en un papel blanco que servía tanto de etiqueta como de envoltorio. Debo reconocer que siempre me llamó la atención el aire nostálgico del producto, con su envoltorio plegado arriba y abajo en abanico, y la simplicidad de la tipografía en negro que apenas resulta separada por la imagen del cómico diablillo en rojo, todo en un papel satinado blanco. Realmente, siempre ha sido un empaque ganador, bien arraigado en el top-of-mind del consumidor venezolano.

Fue gracias al diablito que aprendí muy pequeño a usar un abrelatas. Siempre fue un martirio abrir esas latas, pues eran extremadamente fuertes y durables, a diferencia de otras. Las latas de diablito prácticamente no se abollaban, debido a las dimensiones que poseían y al material con el cual estaban hechas, aparte del excelente soporte que le daba el plegado del envoltorio por encima y por debajo. De esta manera siempre resultaba confiable comprar diablitos para una excursión, una acampada en la playa, o simplemente para una ocasión especial en la cual la estabilidad del empaque del alimento resulte indispensable.

Con el tiempo las latas de diablitos fueron evolucionando, y abandonaron el viejo empaque que siempre les caracterizó. Hoy día mi esposa compró la última generación de diablito: un empaque de aluminio preformado, de un material similar al de la cajita del sabor del jamón endiablado plumrose que se lanzó en 2005, y que le ha restado mucho mercado al Diablitos Underwood por la practicidad de su empaque. Claro está, la presentación del diablito es a mi parecer, mucho mejor: conservando su imagen redonda (apelativo infalible de su marca y su empaque por más de 100 años), es un preformado de aluminio abrefácil con una hermosa y minimalista diagramación, de nuevo en letras negras sobre fondo blanco y con el diablito en rojo. Realmente, todo un suceso.

Con el diablito el venezolano ha aprendido a hacer de todo. Desde salsa para pastas, pastichos (el que no haya comido alguna vez una lasagna de diablitos que tire la primera piedra), untado en arepas (las recien casadas en este país no pueden carecer de un Tosty-arepas y diablitos en su despensa, así como las madres con niños pequeños) o pan, o como ingrediente tanto en dips, salsas, y otros platos. Aunque suene asqueroso, hay un preparado que mucha gente de mi generación ha realizado y probado espontáneamente, y que resultó en una de las combinaciones más exitosas: la póstula, o lo que es igual a diablito mezclado con margarina y queso rallado a partes iguales, untado en pan o arepa. El nombre de esta singular mezcla corresponde a Emma y a Ché, y a los experimentos alimenticios que realizamos durante nuestra infancia.

Aunque no quiero terminar este post sin aclarar que actualmente para mi el término endiablado significa muchos más que diablito, me siento en la obligación de darle a esta mezcla salada de pernil y espalda de cerdo, sal, azúcar, condimentos, nitratos y especias el lugar que se merece como uno de los pilares de la alimentación del venezolano, y por supuesto, de cualquier marabino. Después les contaré de las alitas de pollo endiabladas, de las costillitas endiabladas, de las albóndigas endiabladas, etc.

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4 comentarios to “Diabluras”

  1. Consuelo Says:

    Muy buen post¡ Indudablemente una marca que ha quedado en la mente de los venezolanos. Humm creo que esta noche comeré arepa con diablito 😉

  2. Troka Says:

    cuando vivía en Bogotá solía ir cargada desde aquí con mis laticas de Diablitos, pues allá solo se conseguía en un supermercado y muy esporádicamente…uhm, todavía recuerdo el placer de abrir una latica como si fuera un caviar..jajaja

  3. alvaro Says:

    Ese nuevo enpaque si bien es practico, creo que su duracion es menor. Yo soy de esos que compra en Makro diablitos y atun en cantidad, con un promedio de entre 5 a 10 anos de duracion eso da pa sobrevivir un holocausto nuclear, o lo que es lo mismo, la pereza de un domingo en la noche cuando te das cuenta de que no tienes nada fresco que comer, arepa y diablito con eso!

  4. maria viloria Says:

    quisiera decirles que los helados delaheladeria 4d son muy buenos pero no tiene un buen control se sanidad ya que su gerente ysis leal presenta una emfermedad veneria llamada VPH Y ELLA NOPUEDE MANIPULAR ALIMENTOS IMAGINATE QUE ASCO


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