Uno de mis vicios es comer en la calle. Lo llamo vicio porque es una afición que no controlo, y que me ha traído más tristezas que alegrías; de tal forma cumple con las mismas básicas de otros vicios, como el fumar, tomar en exceso, o los juegos de envite y azar. Aunque no tome en exceso, aborrezca el cigarrillo (en especial en una hermosa mujer) y no me entra en la cabeza como la gente le deja a la suerte de un caballo el destino de su familia, comprendo que los vicios son así, formas de adicción no tan nocivas en el instante como la cocaína, pero que a la larga cumplen una función antónima a las virtudes.

A menos que sea un sitio especialista en algo específico (por ejemplo, Subway) siempre que como en la calle mi primera opción es una hamburguesa. De origen alemán, la hamburguesa (un trozo de carne entre dos panes) se remonta a los tiempos de los egipcios, y aquí pueden leer más al respecto. Lo cierto es que en esta ciudad amada por el sol, las moscas y otros individuos, el concepto de hamburguesa es reinventado cada 50 metros en cada puesto de comida rápida. Engendros con chuleta de cerdo ahumada, pernil, pollo, chorizo, carne asada, salchicha, huevo frito, y todas con el toque individual de cada perrero que desarrolla su mezcla secreta de salsa tártara, siempre a base de mayonesa y hierbas. Por ende, he probado infinidad de combinaciones, todas basadas en el concepto del bollo de pan redondo cortado a la mitad con una pieza de carne picada dentro, hecha a la brasa o en una plancha, con o sin queso.

Comencé hablando de los vicios porque a partir del momento en que vi el documental Super Size Me, y luego de ver este video, decidí comenzar a pensar en el vicio de la comida en la calle, y más que todo en las hamburguesas. En general, existe de 10 a 15 mejores opciones que cualquier cadena de hamburguesas disponible para comerse una en esta ciudad, a menos de 1Km a la redonda de cada restaurant Wendy’s, McDonald’s o Burguer King. Aquí no existe la cadena La Nota, una gentecita que le compró las instalaciones a los Wendy’s en los Andes y Barinas, así que el punto de referencia son las 3 gringas, y por supuesto las hamburguesas de Mi Vaquita, un plato que solo se prepara a pedido del cliente pero que conserva el mejor estilo gringo de las hamburguesas de los años ’50, rodeada de papas fritas y flanqueada por una coca-cola. En fin, hay suficientes opciones para decir que Maracaibo es una ciudad de hamburguesas, aparte de los patacones y otras comidas “típicas”; también es una ciudad donde abundan los problemas cardíacos y de hipertensión entre los jóvenes, la diabetes tipo 2 y la obesidad, en especial la mórbida.

Total, a partir de haber visto lo que hace realmente una dieta rica_en_hamburguesas sea cual fuere su fuente, decidí cambiar de actitud y mejorar los hábitos. Compré más seguido aceite de oliva, cúrcuma, y especias. Volví a cocinar más en la casa, y aprovechando que Mamalán está pasando más tiempo en la casa compartimos almuerzos mucho más sanos que una hamburguesita aquí y allá.

Pero el tiro de gracia lo recibí ayer… Como estaba cansado del bronceado de monitor, salí con mi esposa y los sobrinos a comernos alguito al atardecer. En el sitio donde llegamos, el atento dependiente se confundió y en vez de prepararnos una hamburguesa más que decente, nos preparó unos monstruos de doble carne, al mejor estilo big-mac doble con queso, pero con el añadido de pollo mechado, pernil, tocineta, jamón, queso amarillo y blanco, verduras y muchas cosas más. Cada hamburguesa pesaba unos 600gr, y estaban recién hechas a la brasa. Todo iba muy bien, hasta que le pedí al dependiente mostaza, que fue facilitada en un tetero el cual obviamente no usaban mucho, pues este preparado no es muy solicitado por los comensales en Maracaibo. Me comí la mitad de mi plato, y pedí el resto para llevar, al igual que mi esposa. Mis sobrinos si se comieron todo: la niña un perrocaliente, y el niño el monstruo de 600gr, doble carne y guisos varios.

Lamentablemente, la mostaza estaba dañada y no lo noté gracias al contenido de vinagre de la misma. Hoy día, con unos kilos menos y ya rehidratado, escribo este post y les recuerdo que la salud está primero que todo, incluso primero que los vicios.

Quiero terminar este post con el top-five de las hamburguesas de Maracaibo, en el cual se excluye la reina de todas (la de Mi Vaquita) por ser off-league debido a su estilo clásico y extrema calidad. Aquí van entonces, las mejores cinco hamburguesas que he probado en Maracaibo.

Quinto lugar: las hamburguesitas perreras de Indio Mara. Sencillas, económicas y deliciosas.
Cuarto lugar: las hamburguesas de la esquina de la 72 con Delicias. Pídanlas sin papitas, con repollo y lechuga, y un extra de salsa.
Tercer lugar: las hamburguesas de El Cuñao, en la 72 con la Av. Guajira.
Segundo lugar: las hamburguesas de The Twins, frente al Instituto Niños Cantores en La Paz. Divertido ver como dos gemelos hacen hamburguesas al revés uno del otro.
Primer lugar: las hamburguesas Guerrera y Texana de cualquier Chops, en especial el de la 9B y el de la 72. Pídanlas con pepinillos, aunque a veces no tienen.

Nuevo ranking hamburguesero 2009 (08/10/2009):

5) Chops (ay Catira de Chops, vuelve a ser lo que alguna vez fuiste, please!!).
4) Carrito Metrópolis de Indio Mara.
3) Mi Ternerita / Mi Vaquita. Carne Premium, costosa.
2) The Twins, en La Paz al lado del INCZ.
1) David’s Food, en Sierra Maestra. Av. 15 con C2, al lado de la Panadería La Reina.

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Fue esta foto, perdida en mi celular. Se las debia 😀

Parrilla Expozulia

Tomada el 12/11/2006, en Expozulia. Honestamente, no estaba tan buena como la del año pasado, pero igual conserva ese saborcito a pincho de estadio sin igual.

La vuelta de la Empanada

junio 26, 2006

Señores: he vuelto. Había abandonado el blog, así como el chat, la navegadita diaria de hora y media por los panablogs, el preguntar por 50 cosas que uno no necesita diariamente en MercadoLibre, y todas las demás tonterías que uno hace pa justificar el gasto en ABA por lo full trabajo que tuve. Gracias a Dios, todo bien y aquí estoy de nuevo.

Y es que estuve de afán, como diría mi amiga Márgara. Les cuento que mi primo Siso arregló el motor de VDC (no es porque sea mi primo, pero es tremendo mecánico t.s.u. especialista en motores) y quedó como nuevo. Por supuesto, el R11 se puso celoso y comenzó a pedir, y entre desventuras varias dejé botada la intención de la dieta mediterránea tropical por la callejera, de nuevo.

La Fernandera

He aquí entonces que voy por la Av. 9B, viniendo de 5 de Julio (calle 77) hacia Falcón con mi esposa y mi suegra, y a todos nos picó el hambre; consideré prudente detenerme frente a un puestico muy concurrido, donde nunca había llegado porque siempre estaba repleto (una señal inequívoca de buena relación precio/calidad), de donde manaba un aroma exquisito de masa de maíz frita en abundante aceite. Casualidad que ese día no había tanta concurrencia, y dada mi condición de agorafóbico no tenía otro remedio de aprovechar la oportunidad para comprobar si aquel aroma de masa crujiente, tostada y llena de fibra era real.

Mis dudas quedaron atrás, cuando comprobé no solo la variedad de guisos, sino también la calidad de las empanadas que venden en La Fernandera: carne molida, mechada guisada, pollo, mojito (pescado), cangreja, calamar, camarón, lomo negro (otro día les cuento qué es), chuleta ahumada, jamón y queso, pabellón (con barandas y todo), y la sencilla de queso en presentaciones de unos 15 a 18cm, y con precios diversos entre Bs. 800 hasta 2000. De la masa puedo decir que es de maiz de verdad, quizás con cierta cantidad de harina precocida para darle elasticidad, pero vienen full fibra.

Algo que me agradó mucho de Empanadas La Fernandera es que los guisos son 100% artesanales; pueden cambiar incluso a diario, de la mañana a la tarde según la sazón del día, manteniendo siempre su buena sazón y certificando que son realmente frescos. Una cosa muy especial: el sabor del aliño con mucho achote (onoto), ajies misteriosos (ajies dulces), cilantro y cebolla en rama (cebollín, ciboullete).

Terminé esa tarde con un par de empanadas y una cocacola, viendo caer la tarde en una ciudad calcinada por el sol, llena de lemna en sus orillas, amada por su gente y que ya no le caben los automóviles. ¡Cómo adoro a Maracaibo, ciudad de Lago, China y Puente!.

Metrópolis

marzo 7, 2006

Son una serie de carritos perrocalienteros que están por toda la ciudad. Ya he visto dos o tres, pero el principal para mí es el de Indio Mara.

Ubicado a pocos metros del Cuartel Libertador, este es el segundo puesto luego del Dr. Burguer, y cuenta con una ámplia gama de opciones en fast food preparada en específico para la fauna maracucha. Lo más interesante es que trabaja 24×7: de día funciona el local interno, y de noche despliega varias mesas y sillas plásticas en el estacionamiento del centro comercial donde está ubicado.

Mi favorita es la hamburguesa especial de carne con chuleta ahumada. Hay que pedirla, por supuesto, con lechuga (si hay, de lo contrario el popular repollo), cebolla y mostaza. También son buenos los patacones de carne mechada, pues su sazón es bastante agradable y con bajo contenido de sal.

Respecto de la sal, debo comentar lo siguiente: un amigo, dueño de una pequeña cadena de puestos de pastelitos, me confirmó que los negocios de comida rápida abusan del cloruro de sodio, así como del glutamato monosódico, por dos razones: a modo de alargar la conservación de los alimentos, y porque generan un consumo mayor de refrescos y bebidas en los consumidores. Es el viejo truco de echarle más agua al caldo, pero ajustándole la sal para que no quede salado pero si al margen…

Lo que siempre me he quejado, es del alto precio de los refrescos que mantienen los puestos de Indio Mara. Pero bueh, algo no podía ser tan bueno, como los hot-dogs a Bs. 1800 y Bs. 2000 si llevan queso.

El Buruso

enero 18, 2006

Es un kiosco de fast-food y almuerzos ubicado de manera estratégica, en la esquina de la calle 77 (5 de Julio) con un tramo no muy conocido de la Calle 73, en una esquina del estacionamiento que queda entre el C.C. Cada 5 de Julio, el Banco Provincial de 5 de julio y frente al Banco de Venezuela 5 de Julio. Es decir: en plena Avenida 5 de Julio, al pasar el C.C. Montielco XD.

El buruso El buruso

Entre lo usual que venden para almuerzos están las chuletas ahumadas a la plancha, pechuga de pollo a la plancha, costillas de cerdo fritas, pasticho, macarronada, algún lomo de res o pollo guisado, verduras gratinadas con bechamel y mucho queso, puré de papas, y la sopa del día, ya sea de res, pollo o pescado. Los contornos disponibles incluyen varias ensaladas crudas y cocidas, arroz blanco que parece de una propaganda (sueltecito, con un suave perfume de ajo y cebolla, y apenas sal), plátano en tajadas o asado, y/o alguna pasta. Por supuesto, también venden empanadas, sandwichs, arepas, mandocas, jugos y pare de contar.
Sus precios son bastante accesibles, con almuerzos para llevar o para disfrutar ahí mismo en sus sillas a la interperie, a precios que van de Bs. 7000 en adelante. Lo clave es la calidad y la atención: de primera. Hoy como estaba de carrera (como es usual), pedí para llevar lomo guisado con tocineta (2 servicios medianos) y pollo con vegetales (1 servicio pequeño), los contornos usuales
(ensalada blanca, arroz, tajadas de plátano fritas o “friticas”) y una coca-cola de 1.5lt. Total: Bs. 29.200, y con eso solventé a mi esposa, mi mamá y mi panza, con algo más de 1Kg de excelente comida casera para llevar, recien preparada y me tardé menos de 10 minutos.

No lleguen a este sitio después de las 1:30pm, porque normalmente todo se acaba entre las 11:45am y la 1:00pm; aunque si pasan y ven movimiento, lleguen porque si algo quedó no fue porque estaba malo ese día, sino porque hicieron mucho de algo muy sabroso.