Si, ya lo se. El título de este post solo lo entienden los geeks que crecimos con una Apple ][, pero igualito se me salió el almanaque. Es que el post de Cereza está demasiado bueno.

Gregorio y su carreta

enero 18, 2006

Como hoy ha sido un día atroz full diligencias, terminé cenando en la calle de nuevo. Esta vez mi tía Diosa me llevó a una de las esquinas de la famosa calle 67 Cecilio Acosta, exáctamente 67 con 10A: La Carreta de Gregorio.

Es un kiosco-carrito, donde venden arepas asadas con rellenos a la parrilla o en vara como prefieren decirle los que allí atienden: carne, pollo, chorizo y pernil recien hechos que acompañados de un suave queso rallado son servidos a Bs. 5mil por unidad.

Yo probé una de carne y otra de chorizo: buen punto de cocción, ni muy 3/4 ni tampoco seca como zuela de zapato viejo, razonable sazón, y las arepas de harina de maiz blanco recién hechas en brasa, que siempre son de mi agrado. Se acompañan con tres salsas, a saber picante de leche (bastante suave, más nata que ají), tártara (otra suave), y una crema de jojoto (excelente, fresca y bien condimentada sin llegar a opacar el resto). Una pepsi, y ya.

Próximamente, me dedicaré a hacer un survey con mapa y todo de esta calle del hambre (así llamaban mis tíos a las avenidas con muchos carritos de perros calientes), así como de Indio Mara, Los Olivos y otros sitios populares.

Gracias a Dios, ya puedo decir con propiedad que hay agua en Maracaibo y en el resto de las zonas de mayor densidad poblacional del Estado Zulia. No me atreví antes a decirlo, pues esperando que los racionamientos se estabilizaran de nuevo y tomando en cuenta que debían llenarse varios kilómetros de tuberías.

Espero que más nunca suceda esto. De hecho, ojalá no existiera ese absurdo programa de racionamiento 24×24, y que todos podamos disfrutar de una buena ducha cuando se nos antoje.

Sin agua, con Soda.

enero 3, 2006

Es un hecho: luego de las festividades, y teniendo una familia grande, disfuncional y considerablemente conversadora, sobrevienen almuerzos, desayunos y cenas en grupo hasta que se acaba la comida de Año Nuevo.

Quizás hoy día la nota se asienta bajo la ignominiosa realidad marabina: no hay agua, ni la habrá durante los próximos 4 días aparentemente. El sistema que abastece a la mayoría de las zonas urbanas del estado ha colapsado en su cabecera, y el daño requiere una reparación exhaustiva y monumental. Por lo tanto, sigo disfrutando del exquisito sabor de las sobras navideñas en vajilla desechable, hasta nuevo aviso. Una suegra con diarrea pues le cae mal el jamón navideño, junto con mi mamá y mis tíos riendo a carcajadas, sazonan un mediodía atípico, en el cual no hay prácticamente tráfico con una ciudad sitiada por el líquido que cubre 8 de cada 10 partes del planeta.

Ya algunos de mis clientes tocaron mi puerta, o me enviaron un mensaje vía msn o celular. Creo que será mejor dedicarme a mis menesteres y seguir tomando refresco, porque agua no hay.