Una Feliz Navidad

diciembre 24, 2007

Más allá de las consideraciones culinarias, del cuento aquel de que las mejores hallacas son las de mi mamá, que si el puerco está más caro que el pavo, y que es necesario retirarle a la gallina ciertas glándulas para evitar un acre y característico aroma, la Navidad es de verdad la fiesta por excelencia de la esperanza.

Por eso, no olviden comprar sus digestivos y todo lo que necesiten para compartir con mesura esta noche. Recuerden a los que no tienen la dicha de escoger qué van a comer hoy, e inviten a alguien que nadie se espera para compartir aunque sea un platico de dulce. Honren a los partidos, y abracen a los recién llegados. Y ante todo sepan que lo que no se compra ni se regala y mucho menos se puede preparar, es una buena charla que aderece la cena navideña.

A todos deseo unas felices fiestas. Por aquí estaremos, antes y después del 31, esperando sus comentarios y disfrutando de una inusual brisa lacustre, pues El Tablazo agarró vacas.

diib